Lee en tu Biblia: Marcos 9: 2-9.

En este texto llamado la transfiguración de Jesús, se relata que Jesús sube a un cerro con tres de sus discípulos: Pedro, Santiago y Juan.

Allí sucede algo grandioso. Los discípulos ven que Jesús cambia totalmente su apariencia y conversa con dos profetas, Moisés y Elías. Es un momento muy especial. Los discípulos se sienten deslumbrados, alejados de la realidad cotidiana, hasta quieren construir viviendas en ese lugar. Pero después de ese momento de deslumbramiento, Dios les dice: “Este es mi Hijo amado, escúchenlo”.

Ayer, hoy y siempre Jesús nos escucha, pero también debemos escucharlo a Él. Jesús nos pide que actuemos ya, que volvamos a la realidad cotidiana. Debemos seguir trabajando con amor, con fe, con esperanza.

Acompañemos, escuchemos, brindemos parte de nuestro tiempo a tantas personas que sufren soledad, angustia, enfermedad, maltrato, discriminación, injusticia. El desafío es anunciar la buena noticia con dichos y también con hechos en todos los lugares que sea posible.

Aprovechemos la oportunidad que Dios nos da cada día, de aportar un hecho concreto de amor al prójimo, para contribuir a lograr un mundo mejor.

Alicia Barolin
Centro El Pastoreo, Rosario, Colonia-Uruguay.

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